Varios años después volvemos al lugar tantas veces recordado y tantas veces olvidado.
¿Hay alguien ahí?
Las paredes lucen encaladas pero las macetas están mustias.
Sera cuestión de adecentarle un poco si vuelven nuestros visitantes, o nuestros tertulianos, ofrecerles una silla, un refresco y un poco de palique.